Wednesday, October 12, 2011

La Libertad....

Esa famosa palabra que a todos nos gusta y que usan los políticos en sus discursos presidenciables y que en ellos suena tan contradictorio como un ciego hablando de colores!!!

La libertad es el recurso al que se apela cuando las relaciones están desgastadas, diciendo cosas como: “Quiero de vuelta mi libertad”, eso como si alguien se pudiera apropiar de la nuestra como objeto de cambio. Qué ridículo!! O sino otra frase pa´l bronce es: “Quiero más libertad para organizar mi vida”, como si la libertad fuera la secretaria perfecta que te puede agendar la vida, valooorrr!!!

Y curiosamente, por estos días, he reflexionado mucho respecto a ella. Yo siempre me he definido en forma clara como una “yegua chúcara y libre”. Y aunque el término les choque a algunas de mis congéneres, aplica totalmente. Lo de yegua chúcara no necesita explicaciones, Lo de libre si necesita aclaración precisamente por lo confuso y ligero de su uso. Yo SOY libre. Pero ojo! Libre no significa libertino. Esto último es solo el placebo de la libertad. Es como el atún versus el jurel. O el filete versus la carne de Guayú (siendo más modernos).

La verdadera LIBERTAD conlleva derechos pero también obligaciones y RESPONSABILIDADES. Y, personalmente creo que entenderlo y vivirlo asi viene sencillamente con uno. Es como la clase, simplemente viene o no en la info genética. Una persona podrá tener mucho dinero para comprar muchas cosas, pero la clase y el estilo vienen de cuna. No se puede comprar, ES y punto!

Haciendo eco de la idea anterior, yo SOY esencialmente libre. Me muevo con libertad por la vida pero con respeto inmenso de la libertad de los otros. Todo lo que es “mi etecé” termina exactamente donde comienzan los etecés de los otros, pero si esos otros invaden mis espacios de etcétera, claramente marco mi territorio.

Aprender a “andar en libertad” cuesta un kilo, imagínense lo que costará “volar en libertad”. Se puede, cierto, pero demanda un acto tremendo de voluntad. Voluntad de no dañar, de no invadir, de respetar, de conceder y tolerar. Es aprender la danza de la vida. Es queres hacer las cosas bien y es saber pedir perdón cuando uno se equivoca… Ah! Si!! Y también significa perdonar… Gran virtud aquella, y difícil de desarrollar. Pero de “perdonar” hablaré otro día.

A la mayoría de las personas les asusta la “Gente libre” y uso intencionalmente el término “gente” porque así como me lo enseñó un hombre muy sabio hace un par de años atrás: “Personas hay muchas. Gentes, muy pocas”. Y la libertad tiene que ver con eso: Con ser gente. Con ser educado, noble y considerado. Desapegado de las cosas materiales y básicamente sin miedos. El temor paraliza, no nos deja crecer, ni avanzar, ni conocer ni explorar. El miedo no nos deja vivir en paz. En cambio, la libertad todo lo puede, todo lo logra, todo lo conoce, todo lo lleva, todo lo emprende. Y si uno fracasa, se cae, le duele, se desilusiona, se arrepiente y/o se equivoca, basta con levantarse, sacudirse el polvo del dolor y volver a intentarlo tantas veces como sea necesario. Yo creo que uno aprende a ser libre de a poco. En la medida de la vida que va viviendo (Y eso no es redundante en este caso), porque tú puedes decidir vivir una vida como raya en el agua, en que pasas sin dejar ninguna huella o tener los cojones de tomar la vida de frente y emprender el camino desembarazándote de las cadenas que te van poniendo en el proceso.

Ser esencialmente libre tiene que ver con estas cosas: Con sacarse miedos, con ser valiente y decidido, con emprender proyectos, con ejecutar ideas, con encontrar soluciones creativas a los viejos problemas de siempre y con atreverse… Básicamente eso, con atreverse y exponerse un poco – si quieren verlo así – a las situaciones nuevas, lindas, claras, amables y dulces… Y a las otras también, obvio! Porque de todo esto estamos hechos. La diferencia la marca lo que cada uno decide hacer con eso. O decides vivir lamentándote y sintiendo compasión por ti mismo, o decides renacer de tus cenizas y avanzar para seguir creciendo en la medida de tus talentos. Eso es la libertad. Y eso es lo que yo decidí ser hacer rato. Y por eso soy relativamente peligrosa, porque mi libertad no la transo. Puede que de pronto deje que me la quiten por un rato, pero tarde o temprano retomo el rumbo y vuelvo a “volar en libertad” pero con respeto, sin pisar callos ajenos.

Y este post a santo de qué es??? Porque hoy es el “Día de la Raza” y pensando, pensando quiero proponer que dejemos a todas las razas ocupar su espacio y crecer en libertad. Esta tierra es suficientemente grande para que todos tengamos nuestro espacio. Ya dejemos de creer que algunos somos más privilegiados que otros. La verdad, todos tenemos los mismos derechos pero OJO!!! También tenemos los mismos deberes, primero, con nosotros mismos y después con la tierra que nos permite vivir y desarrollarnos. Volvamos a tener contacto con la Pachamama y volvamos los ojos hacia los pueblos ancestrales que son mucho más sabios que nosotros. Dejemos ser para poder ser.

Y eso era, y eso fue!!! Feliz Día de la Raza para todos!!!!




2 comments:

Escritor Rafael said...

Será necesario volar para ser libre?
Este cuestionamiento resume mis ideas de la libertad, la libertad n tiene que ser el estereotipo, sino, lo que se logra nada más, besos.

Anonymous said...

Ud. es libre corazón. No hay nadie que pueda atarla a nada. Ahi radica tu atractivo, mujer.