
Yo trabajo en el centro y ayer, nos pidieron que saliéramos de la oficina rápidamente porque se iba a cerrar el metro en cualquier momento. Por un segundo, pensé que nos habíamos devuelto en el tiempo… Los guardias se veían alarmados.
Me sorprendió el hábil manejo de la prensa en todo esto. No había pasado nada todavía, pero hicieron sentir el peso de la inseguridad muy fuerte. La gente iba con miedo, preocupada… y la verdad es que no había sucedido nada tan grave. Me sorprendió darme cuenta que hay una memoria inconciente que todavía yace latente en el inconciente colectivo y se asusta – y mucho – con el fantasma de los disturbios callejeros. Me acordé de la década de los ochenta, cuando nos movíamos con precaución y en alerta por las calles... y bueh!...
El metro iba llenísimo, y de hecho con una amiga de la oficina, tuvimos que tomar el metro en sentido contrario a nuestro destino un par de estaciones para poder entrar a los carros y no irnos tan aplastadas… Ah! Y cerca de una ventana, uffff!!... valor, mucho valor!
Esta movilización no hizo más que dejar al descubierto todo el descontento de la gente… Y qué quieren? Si este tema del Transantiago ha afectado nuestras costumbres y nuestra calidad de vida pues??? Claro! Hoy, si quieres salir, tienes que pensarlo dos veces, si no cuentas con la plata extra para el taxi, mejor no salgas. Después de las 11 pm es imposible tomar un bus de vuelta a tu casa. Y para qué decir si quieres ir a "malliar" o disponer de tiempo para un café lejos de tu oficina o tu casa, con las horas que hay que esperar un Transantiago, ya te dio lata y te vas para tu casa mejor!!
Claramente esto va a afectar la economía!!! Y nuestra vida entera. Ni qué decir – además – del cansancio endémico que se te va juntando y del mal rendimiento en los trabajos, porque todos ya llegamos agotados de tanto trasbordo, esperas eternas, aprietes, agarrones de viejos califas y malos ratos gratuitos. Este proyecto necesita una cirugía mayor urgentemente si no queremos tener ciudadanos tan estresados que agarren un arma y se pongan a dispararle a todo lo que se mueva!!
El día de ayer fue sólo una pequeña muestra del descontento y la rabia contenida del “chileno de a pie”, y esto bastante literal… La gente está haciendo un tremendo sacrificio y está siendo tremendamente responsable y creo que no se merecen ser el conejillo de indias de un sistema perverso y estresante, reflejo de la lucha de poderes de uno y otro lado.
Sra. Bachelet, yo voté por usted y por eso me siento con el absoluto derecho de exigirle que HAGA ALGO, por favoooorrrrr!!!!! Yo no quiero el día de mañana ir a buscar a uno de mis hijos a un hospital o a un cuartel de carabineros (en el mejor de los casos) porque repentinamente se vio envuelto en una protesta callejera sin tener arte ni parte. Quien me asegura que estos actos no se repetirán en el futuro???? Y mis hijos, desgraciadamente andan por sectores que son particularmente complicados y no puedo cambiarme de casa todavía… Eso sin hablar del riesgo que corre mi hija adolescente de pasar un mal rato porque algún viejo pervertido le dio un agarrón.
Mucho se ha dicho que lo que falta para solucionar esto son las lucas. Yo discrepo, lo que falta es voluntad y mayor compromiso con la gente. Las lucas siempre están, por algo tenemos fama de ser solidarios… todavía.
Por qué no llaman a concurso para que los propios usuarios les den ideas? Por qué no le preguntan a los arquitectos jóvenes? A los nuevos ingenieros, a otros países? Y por último, a los abuelos? Antes se hacía eso, había un consejo de “ancianos” a quienes preguntar… No hay peor cosa que el orgullo. Preguntemos a otros y hagamos un brainstorming nacional. Estoy segura que saldrán ideas muy innovadoras si nos atrevemos a escuchar a la gente. Ellos – nosotros – estamos deseosos de mejorar un sistema que si sigue así terminará por corroer el alma nacional.
El Día del Joven Delincuente no hizo más que mostrar un país contenido: Hay una enorme rabia en contra del sistema… Cuidado “señores”! El gobierno tiene una bomba en sus manos y si no se hace cargo pronto, le explotará en la cara. Es sólo una cuestión de eso que ya no tenemos… Tiempo.