El fin de semana pasado fue rarísimo… definitivamente las emociones estuvieron muy a flor de piel, especialmente el Domingo, donde tuve la oportunidad de recordar lo frágil que es la vida y lo misterioso de la muerte. Uno como ser humano, va por la vida estableciendo relaciones de todo tipo y propósito, siendo las más importantes las que tienen que ver con los afectos personales, con aquellas relaciones que aceptamos voluntariamente y que nos cambian la vida para siempre. especialmente entre dos mujeres, más cuando una de ellas decide convertirse en la “nuera” de la otra… (“nuera” lo que yo quería para mi hijo). De verdad que es difícil ya que ambas comparten el afecto y el corazón de una misma persona: El hijo.
En este caso, dado mi carácter poco convencional, la relación con la mamá siempre fue complicada pero muy cordial. Curiosamente, mejoró notablemente al momento de separarme. No se por qué ocurrió esto. Al parecer la distancia y el tiempo, junto a otros factores que no alcanzo a imaginar, hicieron que ella comenzara a entablar una relación un poco más relajada conmigo y hasta terminara respetando y valorando un poco más mi estilo de vida, más que cuando era simplemente la nuera, incluso. Al cabo de algunos años, surgió un cariño bastante sincero entre nosotras dos y supo ganarse un espacio en el lugar de mis afectos. Incluso a pesar que siempre fue buena para malcriar, y mis hijos que se hacían cómplices de eso, manipulaban a su antojo los suaves intentos de disciplina que ella se esforzaba por imponer, sin éxito, por cierto. Los nietos siempre se las ingeniaron para salirse con la de ellos al final!.
Cuando mis hijos y yo fuimos a verla, me impresionaron fuertemente dos cosas: La fortaleza que transmitía, aun recostada en la cama y la tristeza profunda que reinaba en los rostros de la familia que esperaba pacientemente por los pasillos del hospital. Ahí me percaté del real rol de “la abuelita Maria”, como la llamaban todos, cariñosamente: Estaba cayendo, sin duda alguna, el palo mayor de la familia, la piedra angular. Ella era la fortaleza y el núcleo de la familia y al partir tan tempranamente, estaba dejando a hijos, nietos y hermanos sumidos en la más profunda de las tristezas.
Ya lo he dicho otras veces, nunca se muy bien qué decir en esos momentos, salvo hacer sentir a las personas que pueden contar conmigo y que estoy allí en las buenas y en las malas. Mis hijos de hecho, han heredado la misma cualidad y esa noche de domingo nos movimos como un bloque sólido de amor, repartiendo consuelo y apoyo a la familia lo que más pudimos.
Hoy estoy triste pero satisfecha, ya que algún tiempo atrás fui a verla a la casa con el genuino ánimo de darle cariño y apoyo, casi presintiendo que el momento del final estaba cerca. No hubo necesidad de decir mucho. Bastó un beso en la frente, muchas caricias y una conversación banal, esperando secretamente su pronta recuperación, así como si estuviese convaleciente de un largo resfrío… Sin embargo, ambas sabíamos muy en lo profundo de nuestros latientes y apasionados corazones, que sería la última vez que estaríamos juntas, así de tranquilas, y supimos aprovechar ese momento. Al fin y al cabo, la vida está hecha de eso, de momentos preciosos, dolorosos, amorosos, tiernos, tensos, distendidos, placenteros, amargos… la lista puede ser y es larga, sin duda. Ahora no me arrepiento de haberle hecho caso al susurro del espíritu, que me permitió ir y cerrar un ciclo pendiente con ella en forma oportuna y cálida. Lo importante es el cariño, eso es lo que queda al final de cuentas… especialmente para los que nos quedamos anclados, acá en la tierra.
Y así como siempre le digo a mis hijos, y quizás se convierta en uno de los epitafios de mi tumba dentro de una larga lista de etecés: El Amor Prevalece … Si, hijitos lindos, y familia toda, no se olviden que al final, el amor siempre se impondrá por sobre todas las cosas y brillará con la fuerza de una verdad incontenible. El amor prevalecerá aún por sobre la muerte.
Y a usted, mi querida Sra. María, le deseo un buen viaje y solo le digo hasta pronto… hasta que nos volvamos a ver!!